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Programação e Hospedagem:
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Dice la Palabra: “ Los bienes del rico le son ciudad fuerte a él y, según imagina, una alta muralla.” Provérbios 18.11
Últimamente he tenido algunas experiencias que, sinceramente, no esperaba tenerlas. Ya es la segunda vez que Dios ministra a mi corazón por algunos pisos, no es que yo esté caminando, pero ya es la segunda vez que cojo el ascensor y oigo de Dios su enseñanza. Es correcto que el viento sopla en donde quiere, pero ¡no deja de ser chistoso! Hoy en un edifício residencial, después de hablar con el recepcionista, me dirigí al ascensor, como siempre, llevando un pantalón vaquero, zapatos deportivos y camiseta, fui abrdado por una persona que vive allá. Él se acercó de la puerta del mismo ascensor en lo que yo estaba y me preguntó: “¿Adónde vás?” Yo le dije que iba a subir. Entonces él me dijo: “Para operarios y trabajadores, hay que utilizar el ascensor de servicios.” Yo le dije: “Hay uno, yo sé, y ellos reciben un sueldo muy bajo, ¿no?” El señor, mucho más enojado me habla: “ Usted no comprendió. El escensor que usted está aguardando no es para uso de personas que hacen el servicio del edifício.” Yo le pregunté: “Entonces, ¿para quien es el ascensor?” El ciudadano me contestó que era para los proprietarios y sus invitados. Le dije entonces: “¡Qué bien! ¡ Estoy correcto!” Él me miró y dijo: “¡Pero estas vestimientas no son de personas que viven en este edifício! Yo le dije: ¡Qué mala suerte! He venido, pues me han llamado... Él me preguntó: “¿ Quién le llamó?” Yo le hablé el nombre de la persona y le pregunté si él la conocía. Por algunos instantes él me miro y dijo: ¿ Tú eres la persona que yo he llamado para hacer una oración por mi mujer? Yo le dije: Si, pero voy por el otro ascensor. Él intento hablarme algo, pero no se escuchaba su voz. Entonces le miré, sonreí y entré en el ascensor de servicios. Hice lo que fui llamado a hacer, pero no lo he visto al hombre en el apartamiento, creo que él no consiguió subir. Perdona, pero los hombres son así. Mismo con el sufrimiento viviendo en sus casas, mismo con el dolor en sus corazones, las personas siguen siendo como son, duras de corazón, arrogantes por lo que poseen, en la esperanza que les sea prometida la felicidad aún en esta vida. ¿Vale la pena? ¿Todo eso lleva a algo? Quizás el señor fue hacer algo que olvidara, o quizás fue esconderse para no encontarme nuevamente, pero lo mejor sería que él fuera humillarse perante Dios para adorarle, darle alabanzas, para que Dios le bendiga y a su família... Pero, en una cosa él está correcto: soy um operário, un trabajador, ¡un siervo del Rei!
¡ Cumple tu deseo, oh Señor!
Haga esta oración: Señor, que el hombre comprenda que para su corazón duro y oscuro, solo hay espacio para sufrimiento y dolor. Que el hombre aprienda que sólo los humildes estarán en su presencia, que los hombres comprendan que mejor es dar que recibir. En nombre de Jesúcristo, Amén.
Fonte/Autor: João Luiz(servo do Senhor)www.profetasdebermuda.com [26/07/2008] |
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